La madera se autoproclama tendencia en las cocinas de 2023 por ser un material que crea un ambiente cálido y acogedor, que nos hace sentir vivos. Se buscan estancias que transmitan naturalidad, y la madera transmite esa autenticidad como ningún otro material. Combinado con materiales como piedra y respetando al máximo la iluminación natural, el resultado son espacios con un acabado noble, sin alterar la esencia de los materiales.
En arquitectura, hablamos de “bioclimática”, pero el sentimiento provocado por la comunión entre madera y alma se acuña como biofilia. Edward Osborne lo desarrolla como una relación sinérgica entre salud personal y salud del planeta. El ser humano necesita estar en contacto con la naturaleza y los animales para sentirse bien. Los psicólogos confirman el beneficio del contacto entre naturaleza y seres vivos y lo acuñan ecopsicología. Estos conceptos, que pueden sonar muy actuales, llevan entre nosotros mucho tiempo. El árbol es un símbolo de vida en los ideales tradicionales europeos, y en la tradición nórdica, al hombre lo tallaron de un tronco de fresno (Ask) y a la mujer de un tronco de aliso (Embla).
Entender a la naturaleza como un aliado y no como a un fin
Este principio de Mobalco define nuestra forma de trabajar. A la hora de elegir nuestra madera, un criterio clave es la época de tala. El invierno es, en general, la mejor estación. La fase de la luna también es un aspecto clave: los movimientos de la luna y el sol crean ciclos que actúan sobre los seres vivos, afectando al crecimiento y germinación de plantas, y al igual que sucede con las mareas, el cambio en la distribución del líquido en los árboles provoca variaciones del diámetro del tronco. El momento óptimo para realizar la tala es, sobre todo, en el menguante de enero. La salvia ha descendido y se ha concentrado. Con una tala dejando la copa cuesta abajo, conseguimos que el árbol seque desde dentro hacia afuera.